El playboy intelectual

Fue “el padrino de la revolución sexual”. Hugh Hefner, quien falleció el miércoles pasado a los 91 años, fue ciertamente un pionero. Se calificó permanentemente como una persona feliz: “Como un niño en una dulcería”. Pero eso no lo puso a salvo de controversias.

Nunca les gustó a los sectores conservadores. Tampoco tuvo la bendición de las (y los) activistas liberales. Le reprochaban la explotación de la mujer como objeto sexual y su frívolo estilo de vida.

Como si fuera poco, en el legado que dejó a través de la revista Playboy, se contraponen el mundo del erotismo y el alto nivel intelectual de sus reportajes y entrevistas.

A la hora de su muerte, se puede resumir su existencia entre dos hitos: la crisis final del pensamiento conservador, puesta en evidencia a partir de la creación de Playboy en 1953, y su obsolescencia como publicación debido a la crisis del periodismo impreso y el auge del porno gratuito en Internet. Es algo que nadie podía anticipar a mediados del siglo XX cuando desafió a los norteamericanos con la revista que en su primer número mostraba una exuberante Marilyn Monroe en la portada y la retrataba desnuda en sus páginas interiores.

Hefner estaba convencido de que respondía a una demanda subterránea en los años que siguieron a las angustias de la depresión y las tensiones de la segunda guerra mundial. Hasta entonces el mundo de las publicaciones eróticas era compartido por publicaciones pornográficas, mal impresas y en blanco y negro con modelos poco atractivas, y revistas “para caballeros” nada explícitas como Esquire.

Su decisión, justamente luego de haber trabajado para Esquire, fue crear algo diferente. Con 600 dólares propios y otros seis mil que consiguió con su madre y unos amigos, se lanzó a la aventura. Tan inseguro estaba que el primer número de Playboy ni siquiera tenía fecha, ya que temía que no hubiera otra edición. Pero, como registra la historia, se agotaron los primeros 50 mil ejemplares y en los años siguientes llegaría a la cumbre al vender siete millones cada mes.

Las décadas de los 60 y los 70 fueron los años dorados del personaje y sus negocios. Llegó a tener 45 ediciones extranjeras. Las “conejitas” de las páginas centrales desplegables se alternaban con series fotográficas de conocidas artistas, cantantes, deportistas y personajes de la TV. Junto a ellas aparecían como comentaristas o como entrevistados personajes notables: Norman Mailer, Jack Kerouac, Truman Capote, Gabriel García Márquez. Salvador Dalí y Fidel Castro.

Tuvieron tribuna famosos artistas, arquitectos, políticos, figuras religiosas, periodistas, atletas y conductores de coches de carrera. John Lennon habló de su último encuentro con Paul McCartney y Martin Luther King publicó su último artículo antes de ser asesinado. Desde el comienzo, se incluyeron relatos de ficción de autores como Arthur Clarke, Ian Fleming y Vladimir Nabokov. Numerosos ilustradores contribuyeron con “cartoons”, muchas veces a todo color.

Así como fue un adelantado en su tiempo, la revolución de las costumbres terminó por restarle público a Playboy. A ello se sumó la otra revolución: la de las comunicaciones y la crisis de los medios impresos.

Hefner nunca dejó de renovarse. Pero al morir ya estaba lejos de sus grandes éxitos.

A. S.
Septiembre de 2017
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas