Para el registro

Recordada Margarita Serrano

Constituían una de las familias más destacadas desde el punto de vista intelectual de nuestro país. El matrimonio formado por el escritor y comentarista Horacio Serrano Palma (diplomado de bachiller en Ciencias en el King's College de Inglaterra y titulado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts) y la novelista Elisa Pérez Walker (conocida por su seudónimo literario de Elisa Serrana), ha dejado una huella profunda en las letras y la cultura chilenas. Las cinco hijas se ganaron con el tiempo un espacio propio: Elena es abogada; Paula, psicóloga; Margarita, periodista; Marcela, novelista y Sol, historiadora.

Eso explica el sentimiento que produjo la muerte de Margarita, que generó, según una nota periodística, “un duelo generalizado” en el mundo del periodismo y de las letras. Margarita nació el 15 de junio de 1950, sus estudios primarios y secundarios los realizó en el Villa María y se formó profesionalmente en la Universidad Católica de Chile a fines de los años sesenta y principios de los setenta. Desarrolló una amplia trayectoria en medios escritos: los diarios La Tercera y El Mercurio, las revistas Cosas y Caras, y Mundo Diners Club.

Fue profesora universitaria, en las universidades Finis Terrae y Adolfo Ibáñez, y autora de obras de actualidad y biográficas. Pero, sobre todo, se la recuerda por sus entrevistas, que reflejaban su sensibilidad y preparación, sin caer en el hábito de moda de asumir una actitud como guerrillera frente al entrevistado

En 2006 presentó “14 lecciones políticas de la vida de Patricio Aylwin”, con Ascanio Cavallo. En 2009 publicó “La igual libertad de Edgardo Boeninger”, ex Ministro Secretario General de la Presidencia de Patricio Aylwin.

Hace unos días, Iris, hija de Boeninger resumió con cariño el trabajo realizado en ese libro:

Quiero humildemente hacer público mi reconocimiento a Margarita por ser la única persona que logró hacer que mi padre hablara de sí mismo, del niño, del adolescente y del hombre que fue”, en dicho libro. “Escribir esa biografía significó horas y días de conversaciones muy sanadoras entre ella y mi padre, logrando conquistar su confianza, ya que pudo hablar con Margarita sobre su vida, su infancia y adolescencia -tan dura y difícil- sobre la cual nunca antes quiso hablar con nadie. Al salir este libro por primera vez, mucha gente tomó conocimiento de que este hombre, que llegó tan alto en la política de Chile, apreciado transversalmente, era un ser resiliente y luchador, además de un agradecido de la vida. Él amaba la vida. Él amaba a Chile.

Doy gracias a Margarita. Por siempre en mi corazón lo que le regaló a mi padre en esos encuentros y diálogos”.

Es, tal vez, el mejor reconocimiento al estilo de trabajo de la periodista Margarita Serrano.


Otra batalla en Derecho de la “U

Las reyertas y desacuerdos en el mundo universitario, que uno supondría atenuados por la categoría de los académicos pueden ser encarnizadas. Es lo que ha sucedido en el entredicho entre el decano de Derecho de la U. de Chile, Davor Harasic y el profesor José Rodríguez Elizondo. Antes hubo otros problemas entre la autoridad y los alumnos.

Harasic y Rodríguez son dos “pesos pesados” que se subieron al ring de la Facultad porque el Decano puso término unilateralmente al Programa de Relaciones Internacionales dirigido por Rodríguez Elizondo.

En un intercambio de cartas en El Mercurio, el decano y el profesor han discutido sobre la forma cómo se anunció el fin del programa. Dice Rodríguez Elizondo que “lo que el decano no quiere reconocer es que el éxito del programa y su revista ha dependido, precisamente, de su concepción como unidad autónoma del decanato. Las razones se expusieron en la resolución N° 314, de 2011, dictada por el decano Roberto Nahum, con acuerdo del Consejo de la Facultad de la época. En la materia, se siguió un modelo similar al del Instituto de Relaciones Internacionales, que solo depende del rector”.

También plantea Rodríguez Elizondo que “gracias a su estimable sección (cartas al Director), estoy recibiendo la adhesión de distinguidas personalidades y lectores que han participado en el Programa de Relaciones Internacionales de mi Facultad de Derecho...”. Y agrega: “además -otro mérito de esta sección-, hoy leo una carta del propio decano, invitándome, recién ahora, a un "diálogo fecundo" al interior de la Facultad”.

Y subraya: “En su carta, el decano reconoce la excelencia de la revista "Realidad y Perspectivas", que dirijo desde el programa cuyo cierre se ha anunciado. A ese efecto, proporciona argumentos de estructuración administrativa, según las cuales los programas deben depender de un departamento. Por cierto, un descubrimiento que se hace... seis años después... lo que se busca es terminar con la autonomía estructural que garantizó, durante seis años, la objetividad, la transparencia y la transversalidad en el tratamiento de temas de interés nacional e internacional permanente y que no son estrictamente jurídicos. Decir, ahora, que esto no es un "cierre", sino el traspaso del Programa y su revista a un departamento, es un eufemismo. Significa, primero, ocultar que desaparece el presupuesto propio del Programa, y, segundo, que pasaría a estar bajo la tuición de un director ajeno a sus principios fundacionales.”.

Para cerrar, el profesor alude a su experiencia como comunicador para seguir en esta lucha a través de los medios.