La gran paradoja de Bolsonaro

En medio del mar de dudas y temores que generó la elección de Jair Bolsonaro, hay algo seguro: lo mejor que le puede pasar a Chile es que le vaya bien al nuevo presidente brasileño.

Las relaciones internacionales no se manejan por los sentimientos. Uno puede no simpatizar con un personaje cuya campaña a la presidencia desbordó de frases odiosas. Sería mejor que Bolsonaro -cuyo nombre, según un lector de El Mercurio, proviene del hebreo Ya'ir, el “iluminado de Dios”, no mostrará tanto entusiasmo por Donald Trump. Mucho mejor sería, además que no cumpliera sus amenazas contra los negros, las mujeres, los homosexuales, los rojos, los partidarios del PT, los periodistas y nadie sabe quién más.

Pero los registros existen y preocupan.

Lo recalcó Página 12, de Argentina: “Una sensación de espanto permea diversos sectores de la vida nacional. La Conferencia Nacional de Obispos de Brasil lamentó el "odio y desprecio a los derechos humanos", y el expresidente Fernando Henrique Cardoso, un acérrimo adversario del PT, denunció un creciente "olor a fascismo"”.

El proceso electoral mismo estuvo marcado desde el comienzo por los excesos.

Aunque no es ilegal, preocupa que uno de los primeros anuncios de Bolsonaro fuera acerca de su intención de nombrar al juez Sergio Moro como ministro de justicia. Moro contribuyó de manera decisiva al triunfo de Bolsonaro al empeñarse en encarcelar a su más poderoso rival, el ex Presidente Lula. Se asegura que el implacable juez se atuvo rigurosamente a la legislación, lo que es difícil de discutir. Pero también es inocultable que su acción al sacar del mapa electoral al mayor peligro para el triunfo de Bolsonaro, le abrió la puerta al “Palacio de la Alvorada”.

Más grave, sin embargo, sigue siendo la acusación de que el candidato triunfador tuvo el apoyo ilegal de los grandes empresarios.

Según Carol Pires, en The New York Times, “las redes sociales y servicios de mensajes instantáneos fueron un factor determinante en estas elecciones. Un estudio de cien mil mensajes de WhatsApp… determinó que más de la mitad tenía información engañosa o falsa. Un reportaje de Folha de S. Paulo reveló que empresarios que respaldaron a Bolsonaro pagaron hasta 12 millones de reales por servicios de mensajería masiva contra su adversario, lo que está prohibido por la ley electoral”.

El otro lado de la medalla es el deseo del nuevo presidente brasileño de acercarse a los países no izquierdistas del continente, entre ellos, Chile. Confirmó su intención de visitar nuestro país y lograr un tratado de libre comercio, lo que hasta ahora había sido imposible por las normas restrictivas del Mercosur. Los brasileños casi no tienen acuerdos significativos en esta materia mientras que Chile ha firmado 21 convenios con más de 50 países que suman más de cuatro mil millones de personas.

En el pasado reciente, pese a las buenas señales de Lula y Dilma Rouseff, las relaciones entre Chile y Brasil avanzaron muy poco. Lamentablemente, además, Brasil estuvo inequívocamente del lado de Bolivia en medio del diferendo en La Haya.

Es una dura paradoja: si Bolsonaro no incurre, como muchos tememos, en condenables violaciones de los derechos humanos, las relaciones entre nuestros dos países deberían avanzar positivamente.

A. S.
Noviembre de 2018
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas