CHILE TE ESPERA

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello

Querida Pepa Valenzuela:

Si nadie hace la revolución, yo la hago”.

Así sentenciaban algunos discípulos de Jacques Maritain, filósofo e ideólogo cristiano.

No era un ejercicio de egolatría.

En sustancia, una convicción. La certeza de que la armonía social es responsabilidad de todos y que uno no debe marginarse.

La integración de la comunidad requiere y exige un fruto maduro, refrescante y alentador.

En la vitrina pública se exhiben virtudes y defectos; progresos y retrocesos; esplendor y silencio.

No nos refugiemos en la crítica sin el respaldo de la autocrítica.

Disparar es fácil; matar es hostil e irracional.

Tu ensayo es una mirada cítrica.

En lo esencial, tiene muchos argumentos válidos.

Vives en Nueva York y la distancia te permita observar con catalejos y catacerca.

Evocas el pretérito con espíritu algo ácido. Pero creo que no se acerca al prejuicio ni a la discriminación.

Rescatas anécdotas desde tu infancia en las que recuerdas vulgaridades, atentados sexuales e insolencias.

El panorama es gris y a ratos categóricamente negro.

Tu tesis es interesante, valiosa y enérgica.

La comparación de tu país de origen con el multidesarrollado en que vives hoy es atractiva.

Se puede compartir y Chile te espera para que contribuyas a la nobleza algo extraviada.

Y recuperar la pérdidas que sientes que son repetitivas.

Tú tienes las llaves para abrir el pórtico de la inteligencia, la cultura y el talento.

Debemos admitir que hay corrupción y eso te hiere mucho.

Nos hiere.

La política es monótona, sin raíces en la idiosincrasia.

No te amargues.

Regresa a apoyar los cambios significativos.

El país está abierto para escuchar tu voz, que se sumará a otras con alegría, prontitud y fuerza.

No traigas decepción ni desencanto.

Muchos coinciden con tu crítica y me lo han dicho con entusiasmo.

Ellos y tú tienen el deber ético de estimular las modificaciones para un cuadro decente, libre y pluralista.

No luches contra la nostalgia ni te escandalices con los trazos del pasado.

Tampoco renuncies al meollo de tu escrito porque es valiente, justo y alentador.

Pepa: cuando retornes a Chile trae tu sonrisa y tus soluciones, tus aciertos y propuestas; tus sugerencias e inclinaciones.

Te reitero: tira una malla para atrapar la afirmación inicial: “Si nadie hace la revolución, yo la hago”.