Editorial:

Descuidos imperdonables

Santiago, 23 de Abril de 2017

En algún tiempo pasado, el periodismo político tuvo grandes y muy destacados cultores. Luis Hernández Párker fue, sin duda, el mejor evaluado en el siglo XX. Pero ha habido otros y otras empezando por Lenka Franulic. Hasta mediados del siglo pasado, casi ninguno había estudiado periodismo, pero sí tenían en muchos casos formación universitaria y un alto nivel intelectual. Ello los movió a impulsar la creación de las escuelas universitarias.

Hoy, según la legislación vigente, todo periodista debe tener título universitario. Si no lo tiene, puede ejercer como tal, pero no se puede llamar periodista. Eso explica la proliferación de “noteros” y “opinólogos”.

Pero entre los propios periodistas, de manera creciente se aprecia una grave falta de prolijidad en el trabajo profesional. Es el resultado, en muchos casos, del uso creciente de tecnologías que deberían ayudar a un mejor desempeño, pero que terminan rebajando la calidad. Es el producto del trabajo hecho contra el tiempo, responsabilidad muchas veces de editores obsesionados por ganarle a la competencia a cómo dé lugar. Pero también se origina en una imperdonable comodidad o incluso ignorancia.

No es un fenómeno nuevo pero que parece haberse acelerado en este año de tragedias climáticas, una campaña electoral sin precedentes y una abundancia de opiniones sin respaldo o, peor, salidas de las redes sociales. Hay comentaristas de radio que no saben quién es la periodista y ex diputada Myriam Verdugo, viuda de Manuel Bustos, actualmente vicepresidenta del PDC. Hay otros que en el día del censo trabajaron como si estuvieran cubriendo elecciones. Son patéticos los ejemplos de carencias idiomáticas básicas. Y hay también algunos que todavía no aprenden las normas básicas del cuidado en el tratamiento de catástrofes y accidentes.

Lo ocurrido con Nabila Rifo desbordó cualquier límite ético y, lamentablemente no fue solo un problema de los reporteros sino también de los responsables de la televisión del Poder Judicial.

Este es un año intenso en materia noticiosa. Deberíamos entenderlo como un año privilegiado y una exigencia para el buen trabajo periodístico.

Abraham Santibáñez