Editorial:

Parientes “con ventaja

Santiago, 06 de Mayo de 2018

El anuncio de que la Contraloría se tomaría hasta seis meses para responder al requerimiento de dos diputados opositores sobre el nepotismo, proporcionó el pretexto perfecto para que el Presidente Piñera saliera airoso del problema. Reiteró su convencimiento de que la designación de su hermano Pablo como embajador en Argentina, no era un acto de nepotismo, pero -en virtud del largo plazo para resolver- dijo que le parecía prudente nombrar a otro representante chileno en Buenos Aires.

El debate no se cerró, sin embargo.

El fin de semana, luego de que La Segunda publicara una lista de 30 funcionarios de gobierno “que tienen vínculos familiares con alguna figura política”, el hijo del ministro del Interior renunció a su cargo de Productor General de la Presidencia. En su carta de renuncia, escribió Chadwick Costa al Presidente: “Hoy existe la intención de prejuzgar la participación de familiares en el gobierno, sin valorar los méritos, ni las capacidades, y yo no quiero perjudicarlo a usted, al gobierno y mucho menos, alimentar a los malintencionados que buscan atacar a mi familia”.

El debate está planteado. ¿Si hay méritos suficientes, cabe hablar de nepotismo?

La Real Academia Española, RAE; cree que no basta con que hay un parentesco. Su definición de nepotismo podría darle la razón a Sebastián Piñera en el caso de su hermano Pablo: el nepotismo es la “Desmedida preferencia que algunos dan a sus parientes para las concesiones o empleos públicos”.

Un punto discutible es, desde luego, el adjetivo desmedido, que equivale a desproporcionado, lo que hace que el juicio al respecto sea complejo, cargado de subjetividades.

El otro punto del debate se origina en la nula referencia a los “méritos” del beneficiado en la asignación de un empleo público. El Presidente Piñera apeló, precisamente, a que su hermano Pablo ha sido reconocido bajo diversos gobiernos por su capacidad personal, lo que debería permitirle superar cualquier objeción.

En La Tercera, hace algunos días, el ex fiscal Carlos Gajardo, tras un recuento histórico, planteó que en la actualidad, diversas legislaciones apuntan a prohibir la práctica del nepotismo, aunque antes se le considerase aceptable.

Precisó:

El nombramiento del hermano del Presidente de la República como embajador en Argentina, a pesar de las defensas que se han intentado, es un caso de manual de Nepotismo. No estamos hablando de un funcionario del Cuerpo Diplomático que haya hecho su carrera en las relaciones exteriores y que se vea impedido de continuar su desarrollo profesional. Se trata por cierto de un profesional con muchísimos méritos y calidades tal como Bobby Kennedy en Estados Unidos. No es ese el punto. Basta una simple supresión mental para entender la figura. Si su hermano Sebastián no fuera Presidente de la República, Pablo no sería el embajador en Argentina. Las autoridades, todas, deben entender que deben abstenerse de tomar decisiones que puedan favorecer a sus parientes. Ese es un principio general del derecho Administrativo.

Renunciado Pablo Piñera, renunciado Andrés Chadwick hijo, ¿habrá que esperar que la Contraloría se pronuncie en un buen tiempo más, antes de que la treintena de funcionarios con parientes de alta connotación pública, hagan lo mismo?

¿O se impondrá un status quo, basado en que ya otros hicieron lo mismo? Por cierto el más lamentable ejemplo es el del hijo de la Presidenta Bachelet.

Abraham Santibáñez