Editorial:

Recomendaciones para el viaje

Santiago, 07 de Octubre de 2018

Aunque no es la única versión acerca del asunto, ha trascendido que la idea de mostrarle a Donald Trump la bandera chilena inserta “en el corazón” del emblema norteamericano fue exclusivamente del Presidente Piñera, sin consulta alguna con su entorno.

No es por cierto la primera vez que el Jefe del Estado utiliza una iniciativa personal como fondo de su política internacional. Como ahora se encuentra en una nueva gira -esta vez a Europa- vale la pena plantear algunas advertencias.

En Alemania, donde no fue un acierto recordar en un viaje anterior el antiguo himno (“Deutschland über alles”) tampoco sería una buena idea destacar la frase “Arbeit macht frei” (“El trabajo nos libera”). Fue el título de una novela de Lorenz Diefenbach publicada en Viena en 1873. Cualquier buena intención del autor se pervirtió cuando el régimen nazi colocó dicha frase a la entrada de los campos de concentración y de exterminio.

En Bruselas hay que tener cuidado con el famoso monumento del Manneken pis, personaje encantador (es un inocente niño que orina) de origen confuso pero respecto del cual todo comentario ligero puede ser incómodo en este tiempo.

En la escala en Roma (para el encuentro con el Papa Francisco) está la peor tentación: la fuente del Trevi. Ya desde antes de la inolvidable escena de Anita Ekberg y Marcelo Mastroianni, en La Dolce Vita, han sido miles, quizás millones, los turistas que soñaron con meterse en sus aguas.

Está probado que solo ellos fueron capaces de hacerlo sin arruinar su imagen ni perder glamour.

En el resto del viaje no parece haber grandes peligros para un ingenio fecundo, pero la prudencia nunca está de más. Pero, como lo demuestran numerosos posteos en las redes sociales, los chilenos estamos realmente preocupados por lo que pudiere ocurrir.

Abraham Santibáñez