Editorial:

Trump con guante de seda

Santiago, 27 de Enero de 2019

Si se considera el tono beligerante que usa permanentemente el Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se podría haber apostado que en caso de conflicto grave, sobre todo en nuestro continente, haría lo mismo que sus antecesores desde la política del “gran garrote”. En otras palabras, usar la fuerza militar para invadir y poner orden en lo que los norteamericanos llamaron despectivamente su “patio trasero”.

Venezuela, sin embargo, demuestra que Trump puede no ser muy diplomático en sus dichos, pero, si puede, prefiere actuar de manera más sutil de lo que se pensaría. Es tal vez el fruto de lo que aprendió con sus éxitos y fracasos en el mundo de los negocios.

Un ex asesor de seguridad nacional norteamericano, Fernando Cutz, planteó este complejo proceso. Según un reportaje de The Associated Press, Cutz piensa que las amenazas del presidente norteamericano “sobre una eventual invasión militar al país sudamericano, convencieron a los dirigentes de la región de que Trump, a diferencia de gobiernos anteriores, estaba dispuesto a actuar”.

Este convencimiento aceleró en las últimas semanas las gestiones para que Juan Guaidó se decidiera a actuar y se autoproclamara Presidente encargado de Venezuela.

Contribuyó, adicionalmente, el hecho de que por primera vez en años la oposición se uniera en torno a Guaidó, sin las reticencias que marcaron negativamente todos los intentos anteriores.

Para ello se desplegó una estrategia cuidadosamente preparada, cuyo momento culminante fue el viaje secreto de Guaidó a Estados Unidos, Colombia y Brasil en diciembre pasado. “Para no atraer la atención de funcionarios migratorios, el diputado (Guaidó) salió de Venezuela por tierra hacia Colombia”, ha confirmado un dirigente opositor que habló bajo condición de anonimato con AP.

Hasta entonces, las fuentes consultadas por la agencia informativa calificaban de “difícil” el trabajo para formar una “alianza regional” contra el Gobierno de Maduro.

Pero, en ese viaje se hicieron las amarras definitivas que llevaron a Guaidó, elegido presidente de la Asamblea Nacional el 3 de enero, a realizar el espectacular gesto de proclamarse presidente el 23 de enero, sabiendo que corría un gran riesgo, pero que contaba con apoyos importantes fuera de su país.

Conforme a la versión del ex asesor Cutz, “Trump ha gatillado una gran parte de todo esto. Literalmente en cada encuentro que ha tenido con líderes latinoamericanos desde que asumió el poder, ha sacado a colación el tema de Venezuela”.

Fue lo que le dio, hasta ahora con cierto éxito, la posibilidad de forzar la salida de Maduro sin tener que enviar los marines.

Y, por cierto, siempre hay ases ocultos bajo la manga. Es lo que planteó el domingo el asesor de seguridad John Bolton en su cuenta de twitter:

Cualquier (acto de) violencia e intimidación contra el personal diplomático estadounidense, el líder democrático de Venezuela, Juan Guaidó o la Asamblea Nacional representaría un grave asalto a la legalidad y estará seguido de una respuesta significativa”.

Abraham Santibáñez