Editorial:

La dignidad puesta a prueba

Santiago, 05 de Mayo de 2019

Nadie puede poner en duda la experiencia del Presidente Sebastián Piñera en los negocios y en la política. Menos todavía cabe dudar acerca de sus capacidades en ambas materias: forjó una fortuna considerable y, aparte de una activa vida política, ya fue Presidente por un período.

¿Por qué, entonces, comete errores de principiante?

Tres ejemplos muy recientes:

  • Los medidores inteligentes.-
    Esta es una polémico que no creó este gobierno. Sin embargo, cuando intervino en sus inicios, el Presidente la convirtió en un desastre político con un fuerte componente personal. Pese a que finalmente se resolvió que el cambio sería voluntario y que se reintegrarían las sumas cobradas, el saldo terminó siendo innecesariamente negativo

  • La presencia de dos de sus hijos en la comitiva presidencial que viajó a China y Corea.-
    La primera explicación fue increíblemente ramplona: que el Presidente quería estar lo más posible con su familia. Por supuesto es algo que todos queremos, siempre, pero no es habitual que aparezcamos con hijos o nietos en actividades oficiales. Ha habido excepciones en un marco a veces conmovedor, como fue el caso de la imagen de John -John, el hijo del presidente Kennedy, gateando bajo su escritorio en el Salón Oval. (Y, claro, también está su saludo ante el féretro de su padres, rumbo a Arlington). En otro extremo, en especial en tiempos de Internet y multimedia, muchas autoridades han pedido que no se exponga excesivamente a sus niños ante las cámaras periodísticas. No es el caso.

  • Su entusiasmo en trabajar hasta ahora sin éxito por el derrocamiento de Nicolás Maduro.-
    Las observaciones anteriores pueden ser desechadas con cierta facilidad por carecer de mayor trascendencia. Pero la actuación en el caso de Venezuela puede dejar huellas permanentes y profundas. La política exterior de Chile se ha caracterizado por algunos rasgos de continuidad tradicionales. Sin embargo, a partir de la dictadura, en plena Guerra Fría, asomaron sus eventuales falencias y, desde la recuperación de la democracia, se ha tratado de recuperar algunos principios esenciales. Es, obviamente, una tarea muy difícil si se consideran los muchos cambios producidos en el panorama mundial.
    Incluso quienes miran con simpatía la actuación presidencial en este caso, han lamentado el involucramiento excesivo, el alineamiento de Chile con la política de regímenes como el de Brasil y, por supuesto, lamentan mucho más la pérdida de independencia frente al gobierno de Donald Trump.

Al patético momento en que nuestro gobernante trató de sorprender a Trump con una banderita chilena inserta en el pabellón de Estados Unidos no se le dio la trascendencia que correspondía.

La dignidad con que debe actuar el Jefe de Estado no es un tema personal, es algo que nos incumbe a todos.

Abraham Santibáñez