Un incierto futuro

¿Dónde estará Donald Trump en enero de 2021? Lo lógico sería que al estar terminando su primer período presidencial, se estuviera preparando para seguir por otros cuatro años en la Casa Blanca.

¿Será así?

Dos semanas después de su poco convencional debut, mucha gente en todo el mundo se pregunta si el 45 presidente de Estados Unidos llegará a completar su gobierno. Según me contó un diplomático europeo ya retirado, en Europa se cruzan apuestas acerca del fin anticipado de su presidencia. Para las Cancillerías del Viejo Continente, la mantención del agresivo estilo de campaña luego de asumir el mando, les resulta incomprensible. No entienden que el Jefe del Estado más poderoso del mundo siga moviendo caprichosamente sus fichas en el escenario mundial. Que no vacile en iniciar una guerra comercial con el resto del mundo, empezando por sus vecinos mexicanos. Les asombra que Trump no repare en que lo más probable es que el tiro le salga por la culata. Su promesa de que “recuperaremos nuestros trabajos” está basada “en premisas falas” escribió el comentarista Andrés Oppeheimer.

En la misma línea, John Dean, el asesor clave de Nixon durante el caso Watergate, sentenció que “debido a la forma en que la Presidencia de Trump está comenzando, es seguro que terminará en una calamidad”. Pero, ajeno a toda crítica, sus gestos poco convencionales se multiplican.

El Presidente norteamericano no habría vacilado en cortarle el teléfono al Primer Ministro australiano. El hecho fue desmentido, pero lo claro es que no fue un diálogo versallesco: “Créanme, cuando oyen hablar de las llamadas telefónicas duras que estoy teniendo, no se preocupen. No se preocupen”, aseguró Trump durante el Desayuno Nacional de Oración, en Washington. “Virtualmente, todos y cada uno de los países del mundo se han aprovechado de nosotros, pero eso no va a seguir sucediendo… El mundo tiene problemas, pero vamos a arreglarlos, ¿OK? Eso es lo que yo hago, arreglo cosas”, insistió.

Lo que es real, sin embargo, es su rechazo a los refugiados musulmanes. En su primer fin de semana en el gobierno, dos decretos express causaron un caos en los aeropuertos. Uno prohibió el ingreso de refugiados procedentes de Siria. El otro congeló por 90 días la entrada de extranjeros de varios países. Para mayor confusión, el decreto no entraba en detalles, pero se remitía a otro texto aplicable a Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen e Irak.

El miércoles, además, se produjeron graves incidentes en la universidad de Berkeley, California, donde las protestas impidieron una conferencia de Milo Yiannopoulos, periodista de un portal web ultraderechista cercano a Trump.

El presidente sostuvo que la libertad de expresión estaba en peligro. Anunció que podría cancelar la entrega de fondos federales a la universidad.

Las apuestas acerca de su abrupto final no terminan.

A. S.
Febrero de 2017
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas