i Recetario para inmigrantes

Recetario para inmigrantes

Un grupo de médicos, convocado por la Academia de Medicina del Instituto de Chile ha estado trabajando en un tema que no es menor: cómo implementar una política de salud frente a la actual ola de inmigrantes.

Aunque casi nadie lo ve así, todos somos inmigrantes.

Los “chilenos” de Monte Verde en la Región de los Ríos, que vivieron hace más de doce mil años fueron los primeros. Descendían de quienes cruzaron el estrecho de Behring -entre Asia y Alaska- diez mil años antes.

La diferencia de todo lo que vivimos desde ese remoto pasado es el desarrollo económico. Ants, quienes venían a establecerse huían de los problemas políticos y económicos. Todavía muchos -los sirios, por ejemplo- escapan de encarnizadas guerras civiles. Otros, en cambio, simplemente buscan una oportunidad económica (Chile goza de un ingreso per capita de más de 26 mil dólares), una vida saludable y prolongada (la expectativa para los hombres es de 77 años y para las mujeres 82) y segura (la cifra de 4,4 homicidios por cien mil habitantes es la más baja de la región), aparte de otros indicadores igualmente positivos.

A los haitianos, venezolanos, peruanos, bolivianos, ecuatorianos, colombianos los atrae, además, el hecho que, desde el fin de la dictadura, Chile ha vivido décadas de estabilidad política y social.

La gran pregunta es cómo los recibimos.

En el siglo XIX los inmigrantes europeos, especialmente alemanes, fueron recibidos por las autoridades con los brazos abiertos. Pero su instalación en territorios aislados, con una naturaleza a veces descontrolada, no fue fácil, sobre todo al principio. En la actualidad, en cambio, la desconfianza proviene de los propios chilenos. Hay una suma de temores, algunos racistas y otros referidos a diversas preocupaciones, incluyendo las dudas sobre sus condiciones de salud.

El grupo de estudiosos convocado por la Academia Chilena de Medicina ha descartado peligros, como el contagio de enfermedades exóticas. Pero plantea la posibilidad de un rebrote en Chile de enfermedades controladas, como la tuberculosis.

En su charla, el doctor Rodolfo Armas, coordinador del equipo, sostuvo que es necesario mirar la situación desde un ángulo más amplio, el de los derechos humanos.

La Convención sobre la Protección de los Derechos de los Migrantes, ratificada por Chile en 2005, apunta a garantizar su dignidad e igualdad en tiempos de globalización. Para conseguirlo, plantea diversas tareas a los Estados y la comunidad internacional. El grupo de médicos chilenos sostiene que hay numerosos cometidos adicionales. Por ejemplo, en el consultorio es necesario facilitar la comunicación a una madre que no habla castellano. A su llegada, se deben explicar a los inmigrantes los recursos de salud disponibles y encaminar a los niños a los programas de vacunación, por ejemplo.

En el encuentro, realizado en el Instituto de Chile se recordó la labor pionera del Dr. Fernando Monckeberg en el combate contra la desnutrición. Muchos hijos de inmigrantes presentan hoy problemas que en Chile ya fueron superados.

El Dr. Armas concluyó con un llamado urgente: “Chile necesita concordar una política migratoria de largo plazo e implementar desde ya las medidas necesarias para lograrla”.

Hay avances, pero todavía queda mucho por hacer.

A. S.
Julio de 2018
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas