PRETÉRITO IMPERFECTO

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
ramirezcapello@gmail.com

¿Usted hace atletismo?”.

La insólita consulta me pareció muy irónica.

Yo era flaco como una espada de Toledo o una corbata escolar.

Mis huesos se asomaban con riesgo hacia el primer plano, desprovistos de carnes y kilos.

En el colegio siempre fui el peor en gimnasia y nunca triunfé en una carrera ni mejoré en un salto.

Gran admirador de Julio Martínez, lo leía en “Las Últimas Noticias” y en la revista “Estadio”, lo escuchaba en radio y lo seguía en televisión.

Nicolás Velasco del Campo, profesor y director del periódico, me seleccionó.

La pregunta de Jota Eme se refería a si yo reporteaba ese deporte.

No.

Solo iba al estadio Nacional para ver a mi querido Colo Colo y aplaudir a Enrique Hormazábal.

Pero si respondía negativamente, con seguridad se acababa mi práctica.

Entonces por primera vez –y estimo que única- mentí: “”.

De ese modo se inició mi carrera.

Es parte del pretérito imperfecto de mi profesión.

Con disciplina, entusiasmo y seriedad busqué recursos de estilo para destacar.

No me quedé exclusivamente en los resultados ni en las estadísticas.

Acumulé entrevistas novedosas y creativas. Me liberé del argumento coloquial que empleó el famoso Julio Martínez cuando me conoció.

Le dije que a mis 14 años, en mi refugio puentealtino, le escribí una tímida carta en la que le confesaba mi afán de ser periodista.

Él la leyó en radio y me alentó mucho.

Después fue mi primer jefe y muy halagador.

Elogiaba mis columnas y las destacaba.

Años más tarde se modificaron los sistemas de composición e impresión. El gran Jota Eme no supo adaptarse y solo continuó con sus columnas.

Jubiló y yo fui su sucesor.

Lo respaldé para que le dieran el merecido Premio Nacional de Periodismo y lo consiguió.

Por bendición, él me apoyó para que me otorgaran importantes galardones.

La especialidad en periodismo de deportes me permitió viajar a varios países y recorrer todo Chile.

La broma del primer día tuvo una destacada mudanza: fui capaz de conseguir objetivos valiosos.

Reconocí títulos de futbolistas nacionales, especialmente de Colo Colo, sin ánimo de extraviar mi independencia ni inhibir mi libertad de expresión.

Son trozos y trazos de mi pasado periodístico, que hoy rescato del arcón con armonía y grata nostalgia.