¿CÓMO SE PRONUNCIA?

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

Sutil en la forma, elegante en la prosa, maestro de la palabra.

Formador de generaciones.

Después del 11 de septiembre de 1973 y el bombardeo de la Moneda, Guillermo Blanco escribió una columna que tituló así: ¿Cómo se pronuncia?

Fue una ironía incomparable.

Augusto Pinochet y los otros generales que derribaron a Salvador Allende apelaron al eufemismo pronunciamiento en vez de golpe.

El sarcasmo de Blanco -Premio Nacional de Periodismo- se refería a la terminación de la pregunta: ¡miento!

Los severos encargados de la censura no lo captaron.

En la redacción hay que tener cuidado con redundancias, obviedades, mal uso del gerundio y del verbo haber.

En muchas oportunidades se atropellan las normas de la excelente convivencia idiomática.

Por ejemplo, la regla dice que los verbos terminados en cuar y guar no se tildan.

Es el caso de adecuar y evacuar.

Lo reglamentario es pronunciar adecua y no adecúa, pero como consagra el uso, se han impuesto adecúa y evacúa.

Muchos dudan si lo correcto es calientito o calentito. Es lo segundo porque deriva del infinitivo calentar y no del sustantivo caliente.

En los medios de comunicación chilenos abundan las redundancias.

El popular reportero Juan Gana Mardones, chilenazo al estilo del brioso poeta Pablo de Rokha, encontraba que hablar de pan amasado es redundancia, obviedad.

Otro ejemplo: las academias proclaman yo alineo y no alíneo, por lo misma razón: viene de alinear y no de línea.

La paradoja es que casi siempre se escribe bien y se pronuncia mal.

En un inteligente artículo leí recientemente que los maleantes asolan a la comunidad.

Error: es asuelan porque se conjugan como colgar.

Hay simpáticas anécdotas para clarificar el uso de soldar, suelda y no solda.

¿Cómo se pronuncia? ¡Ay! de dolor o placer con hay del verbo haber y ahí, que indica lugar próximo.

No miento. ¡Es verdad!