BENÍTEZ, EL BUENO

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

Los gélidos vientos de Punta Arenas lo trasladaron a Santiago, por unos días.

Reside definitivamente en la ciudad austral desde hace un par de años.

Es José Benítez Mosqueira.

Se tituló en dos carreras en Uniacc: Publicidad y Periodismo.

Lo conocí en esta.

Fue mi excelente alumno en el curso de Redacción.

Buen lector, con sentido de aplicación y mucha disciplina.

Destacó desde temprana hora.

Cuando terminó sus clases, lo nombré ayudante de la cátedra.

Se adaptó con propiedad a mi línea.

Algo ajeno a la chispa, prefería la reflexión y la constancia.

Con el tiempo se convirtió en profesor titular y siguió el cauce de mis aguas periodísticas y académicas.

Contribuyó en sustancia a la formación de estudiantes.

Conoció el amor por esta profesión y por su compañera Maritza, con quien se casó.

Lo designaron Jefe de Prensa cuando María Eugenia Oyarzún era directora y Patricia Escalona su segunda.

Armó equipo con Daniel Greve, hoy notable crítico gastronómico.

Pepe Benítez fue el símbolo de Uniacc. Hasta que una nueva directora -la peor jefa que he tenido en mi trayectoria- lo metió en el horno de la injusticia y lo exoneró de la institución que tanto quiso y a la que tanto le dio.

Consiguió trabajos esporádicos. Entre otros, con Héctor Villena, exvicerrector de Uniacc.

Muy lamentablemente su esposa contrajo un cruel cáncer y falleció.

José Benítez trabaja en el diario “El Pingüino”, del que es subeditor.

Caza cacofonías, redundancias, obviedades y desbarata el mal uso de los gerundios.

Me cuenta que llega a las 8 de la mañana, participa de la pauta a las 9:30 y sale a reportear.

También orienta a colegas y aficionados en el correcto dominio del idioma.

Pasó por Santiago para celebrar su cumpleaños -ya van 59- con su hijo, a punto de titularse de cineasta, y su nieto.

En la capital se encontró con José Samsó, su compañero universitario, quien trabaja en locución y en la génesis de programas audiovisuales.

Pepe recordó a Patricia Escalona, a Verónica Tognola y a Felipe Gómez, entre otros. Y me dice que allá laboran muchos de mis ex alumnos.

Reconoce que es difícil reportear en Punta Arenas por el frío y el viento, pero camina principalmente por el centro, en busca de sus fuentes noticiosas.

Es Benítez, el bueno.

El otro reasoma en mi memoria porque desatinadamente pasó su torpe retroexcavadora sobre un equipo profesional consagrado y ético.