VOCABLOS EN EXTINCIÓN

Columnista invitado: Enrique Ramírez Capello
eramirezcapello@gmail.com

A quienes me lean:

Escribo el 1 de mayo, cuando no circulan diarios impresos.

Es un acuerdo entre los empresarios y los suplementeros, para que estos descansen el Día del Trabajador.

Se impone la versión en internet.

De acuerdo con mis tradiciones, añoro los periódicos de papel. Aunque mis manos queden entintadas.

Sigo los hechos en televisión. Imágenes dinámicas, presencia vital, instantaneidad embriagadora.

En esta instancia, las versiones contradictorias y tensas de la situación en Venezuela.

Escenas agobiadoramente repetitivas, relatos paupérrimos y algo indocumentados. Más adjetivos redundantes que sustantivos intactos.

Verbos extraviados, gerundios innecesarios, abundancia de lugares comunes.

Leo los diarios con lápiz o destacador para cazar gazapos, advertir faltas de ortografía y lamentar precariedad en las citas de fuentes.

Vuelvo a la televisión. En días anteriores desbarataron horas para hablar del joven pololo de Raquel Argandoña, con descaro y frivolidad.

Periodistas conductores que hacen publicidad sin vergüenza. Ajenos al Código de Ética, que demanda independencia.

Se concentran rotundamente en Santiago, con desprecio y olvido de regiones y de comunas pobres de la Región Metropolitana.

Solo aparecen en los noticiarios cuando hay graves accidentes, incendios en la Araucanía, asaltos a bancos o camiones de valores.

Muchos reporteros simplemente transcriben los partes policiales.

Entonces nos agobian con estas expresiones: procedió a darse a la fuga.

Uno lo dice con sencillez: se fugó.

Otra: los pasajeros estaban “al interior del bus”.

¡Por Dios!

Diga directamente iban en el bus.

Mientras redacto esta columna, escucho: “Pero, sin embargo”.

Use solo un adversativo.

Sigo: “Cabe señalar que eran dos asaltantes”.

Sobran las tres primeras palabras.

Además, señalar no es sinónimo de decir.

Recuerdo a mi impecable maestro Guillermo Blanco, cuando cita: “Hubo una manifestación”.

Planteaba: ¿Manifestación de qué?

La galería de vicios idiomáticos es inacabable. O casi.

Insisto: quienes me siguen posiblemente escuchan a relatores deportivos que dicen con molesta insistencia algunas locuciones: “Estamos en lo que es el estadio Monumental, a minutos de lo que es el partido”.

La mayoría -no todos- repite, no investiga ni profundiza.

Nuestro deber de periodistas es interpretar y explicar circunstancias y procesos.

Las autoridades pesqueras informan que están en extinción locos y ostiones.

Además, otro vocablo: ¡Cultura!