Los “compañeres” de la UDP

Se parece a la clásica interpelación de Hamlet: ser o no ser. ¿Qué es más importante, renovar el diccionario para evitar excesos, o quedarse en la demanda feminista que prefiere hablar de todes en vez de todas y todos, o propone el uso de la arroba (@ y la “x” para emparejar la cancha?

El debate no es nuevo, pero tiene ahora un impulso que nunca antes tuvo. La rebelión feminista, que obligará a prolongar hasta enero las clases en varias universidades chilenas, subraya la fuerza de quienes buscan la imposición de un “lenguaje inclusivo”.

El caso más llamativo es el de la Universidad Diego Portales cuyos estudiantes solo accedieron a normalizar las clases y a entregar las instalaciones en toma, tras un acuerdo negociado. En concreto, se aceptaron 29 de 32 exigencias.

Una concentró los comentarios debido a que permite que en las actividades académicas del plantel se pueda utilizar la “e” y la “x” para reemplazar las vocales con diferencia de género. Así, escribir o hablar con palabras como “nosotres”, “compañeres”, y “todes” estaría normalizado dentro de la institución. Pero con algunos límites.

El rector de la UDP, Carlos Peña, se vio obligado a aclarar la situación “a fin de evitar comprensibles malos entendidos”. “Un lenguaje inclusivo, explicó, no significa transgredir las reglas del castellano. Por ejemplo, el uso de "persona" no es ni binario ni excluyente, o hablar de "quienes integran la universidad", en vez de alumnos y alumnas, etcétera”. En su opinión, todo esto podría parecer “banal, pero ese cambio estilístico… evita que algunas personas experimenten falta de reconocimiento a su identidad. El acuerdo que alcanzó la administración de la universidad con las estudiantes no fue, entonces, prescribir el uso de determinadas grafías -como la arroba, la x, etcétera- o alentar su uso o permitirlo más allá de su espontánea aceptación social, sino instar a que no se empleen formas lingüísticas excluyentes o discriminatorias”.

No está claro cómo tomarán las (y los) estudiantes, estas precisiones. Habrá que ver qué pasa en el segundo semestre para el cual faltan todavía unas semanas.

Desde su rincón, la RAE ya salió al paso.

La semana pasada dictaminó en su cuenta de Twitter, que “el uso de la @ o de las letras «e» y «x» como supuestas marcas de género inclusivo es ajeno a la morfología del español, además de innecesario, pues el masculino gramatical ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”.

No es el único pronunciamiento de las autoridades del idioma. Antes de esta seca admonición de la RAE, se habían modificado algunas definiciones. Por ejemplo, la cuarta acepción de “procesión” correspondía sesgadamente a la doctrina católica (“Resultado de la acción eterna con que el Padre produce el Verbo, y con que estas dos personas producen al Espíritu Santo”). La actual especifica, en cambio, que se trata de un concepto de “la teología católica tradicional”.

Estas revisiones -es importante recalcarlo- se han hecho en el Diccionario de la Lengua Española (DLE) que ya no es exclusivo de la RAE, sino incluye a todas las 24 academias de la Asale, la Asociación de academias de la Lengua Española.

También hasta aquí llegó el lenguaje inclusivo.

A. S.
25 de Junio de 2018
Publicado en los diarios El Día de La Serena, El Centro de Talca, El Sur de Concepción y La Prensa Austral de Punta Arenas