¿Qué le pasó al GPS?

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

¿Le ha ocurrido que su celular le pregunte por una visita a algún lugar desconocido? (esa manía de Google/Android de pedir la opinión de lugares visitados) O qué, inexplicablemente, ¿Waze le proponga una ruta por la cual no va?

En rigor lo primero es bastante más probable que lo segundo. Y ojo, aunque no haya estado en determinado lugar, si es probable que haya estado bastante cerca (aun cuando dicho lugar sea efectivamente desconocido).

El problema, que nos está afectando a todos, es del receptor del GPS (Sistema de posicionamiento satelital) que poseen los celulares y que está sufriendo las consecuencias del cambio del eje magnético de la tierra. Dicho de manera simple, el “norte magnético” no es fijo, y aunque en el colegio nos enseñaron que está a algunos grados (ángulo) del norte real, y que por lo mismo, la brújula no marca realmente “al norte” (pero si marca con aceptable precisión para efectos de humanos normales). Lo que no nos contaron, es que este punto de norte magnético, en realidad se mueve, sin que se hayan precisado las causas, pero en -atribuidas- palabras de Galileo “eppur si muove”.

La información ya se tenía hace algún tiempo, y se sabe que afecta a todos los sistemas de posicionamiento (que usan tanto las marcas que envían las señales satelitales, como la brújula para determinar la correspondiente ubicación). Por ello, en conferencia internacional, los geólogos se reúnen cada cinco años y actualizan los factores de corrección en función de la nueva evidencia. El problema es que desde la última conferencia, el polo magnético se ha movido mucho más de lo originalmente supuesto, por lo que el factor de corrección es insuficiente. Por ello, se citó a una nueva conferencia internacional, a realizarse en estos días en USA. Pero los problemas presupuestarios de Trump, que lo hicieron decretar el cierre del gobierno, también afectaron a esta conferencia que ha sido retrasada hasta fines de mes, en la esperanza de que esté todo resuelto.

En todo caso, el efecto para las personas “de a pie”, es casi imperceptible. Para los que van en vehículos, considerando que el sistema siempre “aproxima” a la calle más cercana, también resulta imperceptible. Pero para muchas de las armas de guerra, sobre todo las desplegadas por USA, un lanzamiento puede resultar en un error de varios metros respecto del blanco definido.

Por ahora, es de esperar que se resuelva luego el problema de USA y que se realice la conferencia. En el mediano plazo, se supone que Europa está trabajando en una tecnología similar, llamada Galileo, mucho más precisa y bajo control civil. También existe Glonass, la versión rusa del GPS (aunque supongo que por motivos históricos, simplemente no hay receptores en este lado del planeta).

Veremos cómo se desarrolla.