Niñas y Mujeres científicas

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

El pasado 11 de febrero, se celebró el Día Internacional de la mujer y la niña en la ciencia. No he encontrado alguna razón para escoger ese día en específico (la resolución de la ONU donde se define esta celebración no incluye explicación) pero es bueno que se haga. Lo único triste, es que siendo en medio de las vacaciones del hemisferio sur, son pocas las iniciativas que se realizan por estos lados.

Por supuesto, están los recuerdos a grandes mujeres que colaboraron activamente con la ciencia, desde las grandes Hipatia de Alejandría (matemática, astrónoma y filósofa griega, lamentablemente asesinada por cristianos fundamentalistas) y María la Judía (más o menos contemporánea de la anterior, pero experta destiladora y alquimista) pasando por Émile du Châtelet (matemática y física francesa divulgadora de Newton) Caroline Herschel (astrónoma alemana que descubrió 8 cometas) Sophie Germain (Matemática francesa, demostró el último teorema de Fermat y definió una familia de Números primos) Ada Lovelace (matemática y escritora, programadora para la máquina analítica) Marie Curie (quizá la más famosa de toda la lista, doble premio nobel: física y química) Lisa Meitner (Física austriaca que participó del equipo que descubrió la fisión nuclear, aunque la dejaron fuera de la entrega del Nobel) Emmy Noether (matemática judía alemana, estudiosa de física teórica y álgebra abstracta) Ida Tacke (química y física alemana, primera científica en presentar la idea de la fisión nuclear, nominada 3 veces al nobel) Barbara McClintock (científica estadounidense, nobel de medicina, explicación genética de las características físicas) Dorothy Crowfoot Hodgkin (Nobel de Química, necesitó permiso especial para poder estudiar en escuela británica que sólo recibía hombres) Rosalind Franklin (biofísica, cristalógrafa y contribución definitiva a la observación del ADN, situación que nunca fue reconocida por sus compañeros) Vera Rubin (astrónoma pionera en medir rotación de estrellas y entregar evidencia de materia oscura) Jane Goodall (primatóloga, etóloga y antropóloga, mayor experta mundial en chimpancés) Jocelyn Bell Burnell (astrofísica británica, descubrió la primera radioseñal de un pulsar, pero el premio nobel por ello, se le dieron a su poco ético tutor), Grace Murray (a quién le debemos gran parte de la informática actual) Hedy Lamarr (actriz y científica, propuso sistemas de comunicaciones, que hoy son la base del WiFi) o Ellen Swallow Richards (propulsora de la higiene como disciplina y fundamento de los actuales prevencionistas de riesgos)

Intentar una lista completa no tiene sentido. Pese al poco reconocimiento que la sociedad les da, las contribuciones de las mujeres a la ciencia y la tecnología son innumerables, y vienen desde tiempos inmemoriales (mal que mal, lo más probable es que cocinemos nuestros alimentos gracias a ellas). Sin embargo, hacer estas listas incompletas, es un mínimo y necesario homenaje a quienes demuestran que la inteligencia no es un rasgo sexual, de raza, de etnia, de religión ni ninguna otra de las clásicas divisiones que se hacen por apariencia o credo, es simplemente una cuestión de esfuerzo y dedicación.

Un saludo a todas las mujeres dedicadas a la ciencia y a las niñas que se pueden motivar a ello. Las disciplinas son múltiples y los espacios de pensamiento permiten que a partir de la observación se pueda llegar muy lejos… Los aportes pueden venir de distintas partes, y es bueno reconocerlos, como demostró un pueblo originario americano, siempre hemos estado equivocado al pensar en 4 puntos cardinales. Es evidente que son siete… es decir, los cuatro conocidos y tres más ¿puede identificarlos?