Seguridad en la Red

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Según los memes de Internet, habría sido Benjamin Franklin quien dijo que “Aquellos que renunciarían a una libertad esencial para comprar un poco de seguridad momentánea, no merecen ni libertad ni seguridad y acabará perdiendo ambas”.

Conocí Internet en sus inicios, cuando era un espacio de intercambio libre, no siempre bien intencionado, pero donde había una gran cantidad de honestidad intelectual, donde se podían debatir muchos temas sin caer en burdas descalificaciones, y donde se encarnaba el ideal de “el espacio de más amplia libertad”.

Me tocó ver lo bueno y lo malo. Vi el nacimiento de muchos proyectos que hoy son increíblemente exitosos (aún siendo usuario de redes sociales no logro entender del todo, porque resultaron ideas como Facebook, Instagram, twitter y otras) y como algunas empresas producían herramientas que, siendo de pago, se permitía usar a las personas en sus hogares, para que las probaran y finalmente las adquirieran en sus empresas. Y pude observar varias de sus caídas y de los abusos que se generaron, como cuando una oficina de abogados se propuso registrar muchos nombres de dominios .cl para luego vendérselos a las respectivas empresas (la mayoría transnacionales que sólo usaban el .com). Vi también como se hacían cada vez más fuertes quienes delinquían por Internet (fraudes comerciales, pornografía ilegal, suplantaciones de identidad, etc).

Y me ha tocado ver, como muchas de las empresas que proveen software y servicios para los usuarios, han ido restringiendo los espacios, haciendo que cada vez existan más barreras para desarrollar proyectos se esté concentrando en pocas empresas el proceso de los mismos.

Entre las últimas consideraciones, que difícilmente alguien podría “rechazar”, está la intención de Google (secundado por Mozilla) de que todos los sitios web, “deban” tener su certificado de seguridad, el que otorga el clásico candado verde a la barra de direcciones. Pero ¿por qué un sitio como éste, donde se publican exclusivamente las columnas del autor principal, del editor y de algunos invitados que se analizan caso a caso, requeriría de un “candado de seguridad”? No vendemos nada, nuestros contenidos son de acceso libre y no hacemos ningún tipo de seguimiento sobre nuestros visitantes. Y sin embargo, desde hace unos meses Google Chrome nos marca como un sitio que “No es seguro”. La pregunta que subyace, es si llegará el momento en que el gran motor de búsquedas de Google empiece a generar diferencias entre los sitio con o sin certificado.

Similar es la situación de los celulares. Desde una reciente actualización de Android, varias aplicaciones “viejas” dejaron de funcionar “normalmente”, en muchos casos, no sólo deja de funcionar la aplicación, sino que además se reinicia el teléfono. Curiosamente, en cuanto aparece una nueva actualización de la aplicación, entonces empieza a funcionar normalmente (y estas semanas, las actualizaciones han sido más frecuentes que antes).

Y eso, sin considerar lo que ha pasado con tecnologías hoy declaradas obsoletas, pero que hace pocos años eran la única forma de hacer algunas cosas. El caso más emblemático, es el de Adobe Flash, que desde que Apple declaro que era un “asesino de batería” fue prácticamente expulsado del ambiente celulares, y hoy resulta “un parto” hacerlo operativo en computadores de escritorio o notebooks. Se puede entender el evitarlas en los celulares (aunque la tecnología de las baterías ha mejorado notablemente) pero no debiera ser impedimento para que ciertas animaciones, claras y útiles (una vez vi una excelente del funcionamiento del Big Ben y ya no está disponible).

Puedo entender y compartir la necesidad de contar con SW que evite que sitios maliciosos produzcan fallos en los equipos. Pero a momentos, parece que las grandes compañías nos tratan como menores incapaces de hacernos cargo de nuestras propias responsabilidades.