El negocio del año.

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Se cierra el año. Se hacen evaluaciones. Se escogen a los mejores y los peores… Y por mera coincidencia, me entero de la existencia de la criptomoneda nacional “chaucha” y, en el entender cómo funcionan, me compro “3 chauchas (y fracción)” y en menos de una semana, el precio se multiplica por 10…

¿Cómo no mencionarlo como “el negocio del año”?

Pero vamos por partes, lo primero es saber qué es y cómo funcionan las cripto monedas.

El primer proyecto exitoso de cripto monedas, son los llamados “bitcoins”, una moneda digital, sin el respaldo de un estado en su emisión, y que garantiza el completo anonimato de las transacciones en bitcoins, pero -se espera- la seguridad de que no serán requisadas o, más importante aún para muchos en Internet: sus transacciones no serán “seguidas” por los gobiernos, y por lo tanto, quedarán libres de impuestos. Adquirir un monto de una cripto moneda es similar a la compra de cualquier moneda en formato electrónico. Uno necesita un banco (para cripto monedas, hay varios “bancos” virtuales, en Chile uno de ellos sería OrionX) luego hacer una transferencia desde una moneda tradicional (por ejemplo, pesos chilenos) y finalmente convertirlos en estas cripto monedas… Claro que a diferencia de cuando uno compra un producto (digamos un juguete online que llegará en algún tiempo cercano) o un servicio (por ejemplo, una licencia de un juego online que se recibirá inmediatamente) acá lo único que queda es un registro virtual que informa que hay 3 (y fracción) chauchas mias… Y claro, mi “banco” me cobró una pequeña porción por conceptos de “administración de criptomonedas”.

El proceso para explicar el funcionamiento de la cripto moneda, es un poco engorroso, pero básicamente se resume a que existen muchos servidores, en distintas partes del mundo, que mantienen una “base de datos distribuida y confiable” (llamada “cadena de bloques”), estos servidores en el mundo, son mantenidos por voluntarios quienes ganan una fracción de moneda por cada transferencia (Si Ud. quiere, puede sumárseles, aunque le comento que la inversión en máquina es importante y los gastos en electricidad/internet también lo son). Se dice que cada transacción de un bitcoin gasta tanta energía como un país pequeño (!). La gracia es que una vez que se realiza una transacción, esta se “firma” y es inmediatamente distribuida, de manera de garantizar que se mantiene correctamente. Y como es a escala mundial, ningún gobierno puede pedir “todos los bloques” para reconstruir la lista de propietarios de cripto monedas. (aunque eventualmente podrían solicitar a los “bancos” que informen).

Pero, ¿para qué usar cripto monedas? La idea eran transacciones “no seguibles”, por lo que han sido de gran interés para algunos delincuentes (entre los más beneficiados, los que envían virus que “secuestran archivos” como el “WannaCry”). Y ¿para el resto? Solo ha sido útil a quienes practican “Forex” (mercado de divisas).

En rigor el valor del peso chileno, o del dólar norteamericano, no es simplemente “la conversión entre ellos”, sino la utilidad que tienen para comprar bienes y servicios. El problema es que casi nadie vende “en chauchas” o “bitcoins” (salvo claro, algunas transacciones “forzadas” via web) por lo que no se puede aplicar el “patrón Coca Cola” (un esquema que permite comparar las distintas monedas, en función de su valor real en cuanto a comprar “un litro de Coca Cola”, también existen las versiones “patrón macdonalds” y otros similares). Por lo que en definitiva, el valor de la cripto moneda es absolutamente especulativo (la primera vez que leí sobre bitcoins, me parece que estaban un valor cercano a los CLP$ 3.0000-, hoy andan sobre los CLP$10.000.000.-). Como contaba, compré Chauchas a poco más de CLP$ 650.-, llegaron a cotizarse en casi CLP$6.000 y hoy están -por ahora- en $2.370 (todas las cifras según OrionX al momento de escribir esta columna)

¿Pueden sobrevivir las cripto monedas? Es una buena pregunta. Toda moneda vive, mientras hay confianza en quien las emite o sustenta. En el caso de las monedas entregadas por los estados (pesos chilenos CLP$, dólares norteamericanos US$, etc) mientras se confíe en la política monetaria del país, la moneda se mantiene estable (y si no, aparece, entre otras, la inflación). Lo que saben los que se dedican al FOREX es que precisamente, cualquier cambio en la confianza, afecta el valor relativo de las monedas (y quienes leen bien esas señales, ganan mucho, con una inversión supuestamente libre de riesgo). Pero ¿quiénes respaldan las criptomonedas?. En Chile hay “chauchas” y pronto habrán “lukas”, las cuales no son mantenidas, respaldadas ni legitimadas por el gobierno (probablemente las detestan) Y si el día de mañana, la gente decide que la chaucha o la luka valen $0, se pierde toda inversión. Peor aún, si cierran el “banco electrónico” donde tengo mis chauchas, me olvido de ellas; no hay “garantía estatal” alguna para estas transacciones. Por otra parte, la gente sigue comprando chauchas y su “valor” aumenta o disminuye sin que se tengan claras sus causas…

Algunas observaciones finales: No son un negocio piramidal, si bien quienes compraron las primeras chauchas (a CLP$20) deben estar muy contentos con el incremento de 100 veces del valor, en rigor es mera y pura especulación sobre un papel que NO representa nada. No es una acción (que se valora en cuanto se valora al negocio). No es un producto ni un servicio. Es sólo una expectativa. Y la lección que han dejado otros negocios millonarios de Internet, es que al final, la burbuja se rompe.