El cuento de la criada…

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Todo empezó con un tweet… un chileno que no identificaré, fustigaba a las feministas chilenas (“de cartón”) porque según este individuo, era responsabilidad de ellas generar la demanda necesaria para que el libro “El Cuento de la Criada”, de Margaret Atwood estuviera disponible en las librerías. No sólo eso, también era imprescindible leerlo (o al menos saber por qué es importante para el movimiento feminista). Las réplicas, de todo tipo, no se hicieron esperar. Entre las publicables, iban desde la muy evidente “¿quién eres tú para indicar que debo leer yo?”, pasando por un recuento de copias disponibles en las bibliotecas públicas de Chile hasta los URLs (Ver PDF) donde se podía encontrar la versión digital. Incluso se señaló que el libro estaría descatalogado.

Como me vi el URL, decidí darle una oportunidad al libro (soy lector compulsivo, particularmente de fantasía y ciencia ficción) y descubrí una entretenida distopía. Para quien le interese, entre los subgéneros de la ciencia ficción, está la distopía o utopia negativa, son libros como “1984” de G. Orwell, “Un mundo feliz” de A. Huxley o “La Naranja Mecánica” de Burgess. En el cuento de la criada, en un Estados Unidos (aunque de los 50s, podría ser perfectamente hoy) un atentado contra el presidente, significó la toma del poder de grupos ultraconservadores, que sostienen que las mujeres deben limitarse a “ser madres”… La historia se cuenta como si fueran las memorias de una mujer, ex profesional, que cuenta no sólo como cambió su situación personal (de trabajadora a criada) sino que perdió a su familia y ahora ha sido “educada” por la sociedad para servir al proceso de concepción de hijos para familias acomodadas. Como toda distopía, el “resumen ejecutivo” (o el “abstract”) resulta chocante, pero el libro se lee bien y uno se involucra con la protagonista (no diré mucho más para evitar spoilers).

Afortunadamente es una distopía, no es algo que esté pasando. No sería la idea de todos los que consideran que “hay que defender a la familia” y por lo tanto las mujeres deben estar obligadas a su rol de madre. No son ideas que nos podría transmitir la administración de Trump (por suerte, a estas alturas, Le Pen está fuera de juego, por ahora).

Pero por sobre todo, no vivimos en una sociedad donde un hombre (cualquier hombre) pueda fustigar a una mujer (cualquiera o todas) para obligarlas a comprar/leer un determinado libro…