Internet y las empresas…

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Desde que explotó la burbuja “.com”, las empresas decidieron que era necesario que Internet les agregara valor a sus negocios ya que en caso contrario, no se justificaba la inversión (menos los descomunales valores que se pagaron a fines del siglo pasado). Desde entonces, y de manera continua, vemos como muchos de los trámites que antes requerían tiempo, idas a oficinas de atención y sobre todo paciencia, se han ido moviendo a “la nube”, liberando a los usuarios de muchas experiencias desagradables.

Pero no todo es color de rosas. Aún quedan pendientes muchas actividades que, lamentablemente, demuestran que Internet no es la solución final. Mi familia lo vivió durante las vacaciones, un trámite que las aerolíneas han “movido” a la nube, no es tan simple o eficiente como corresponde: el “check-in” previo para el viaje. Si, la venta (y el cobro) de los pasajes funciona “como reloj”, pero para que el check-in funcione, hay que ser cuidadoso en “seguir las instrucciones” y asegurarse de no hacerlo ni antes ni después del plazo que la propia compañía define (entre 24 y 48 horas antes del viaje, según la compañía en cuestión). ¿Por qué? Simplemente porque así lo establecen.

Quienes han dado positiva lección, en cambio, es la administración pública. Desde el SII (aunque parece que se les está pasando la mano con lo de la operación renta) hasta las municipalidades han hecho un esfuerzo consistente en liberarnos de las filas de espera. ¿Cómo no aplaudir que, mientras aprovecho mi hora de almuerzo, y sin moverme de mi oficina, pueda sacar todos los documentos de mi permiso de circulación?, más aún, si el banco pone a disposición de sus usuarios, mecanismos para cambiar sus puntos por SOAP y enlaces directos a la municipalidad.

Aún nos falta por avanzar, pero cuando a fin de mes se vean las filas “desesperadas” en los módulos de venta de Permisos de Circulación que instalan las distintas municipalidades, quienes hicimos el trámite por Internet suspiraremos con alivio. Y llegará el día en que, al menos esas filas, sean un mero recuerdo del pasado.