Papelón electoral

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

No fue un buen año para la tecnología de “votación electrónica”. Pese a que la empresa que la promueve, tuvo varios resultados positivos (elecciones de colegios profesionales, consultas comunales) los dos eventos principales, el “plato fuerte”, fueron verdaderos fiascos: las elecciones de directiva de los partidos políticos.

El primer caso, fue la elección de “Ciudadanos”, donde las acusaciones cruzadas terminaron con una renuncia masiva de quienes resultarían ganadores de la elección. En ese caso, el problema fue la validación de los votantes (aparentemente hubo quienes se hicieron pasar por otras personas, para lo cual “bastaba” con tener una fotocopia de la cédula de identidad) y que significó que se “sacaran de la urna”, una importante cantidad de votos que, la propia empresa de votaciones, señaló como “viciados”.

El segundo caso fallido, fue la elección de directiva de la UDI, la cual debió ser pospuesta (para dos semanas más) pues se habría realizado un exitoso ataque de “Denegación de Servicio” por lo que muchos de los militantes no podían ejercer su derecho a sufragio. Cabe señalar que, según lo informado por la UDI, la empresa contratada fue la misma de la elección anterior y que entonces no hubo problema alguno.

En mi opinión (no tan experta como me gustaría) creo que se afirma una de mis conjeturas: No estamos en condiciones de hacer -de manera electrónica- una elección de importancia. Las consultas comunales (una sobre la nueva laguna artificial del parque Alberto Hurtado; y la otra sobre una parte menor del presupuesto para proyectos comunales en Renca) o en las directivas de colegios profesionales, parece que se juega algo “menor”, mientras que en las elecciones propias de los partidos políticos (por pequeños que estos sean) hay más intereses creados y parece que la opción de “ganar con trampa” (o tal vez sólo arruinarle el día a otro partido político) empieza a aparecer y tomar cuerpo en la mente de algunos.

Creo en la idea de la votación electrónica. No se cuánto costará el servicio ofrecido por la empresa (de aciertos y bullados fracasos) pero tengo la certeza de que es mucho menor que una elección tradicional. Creo también, que se debe aprender de los errores, hay acciones que como país debemos tomar si queremos llegar a tener elecciones electrónicas, partiendo por la identidad digital que se debiera obtener y renovar con más facilidad que la cédula de identidad (dada la cantidad de trámites que nos exigen en forma electrónica). También se deben actualizar algunas leyes que exigen que el trámite se haga personalmente, ya que si se puede hacer por Internet, también se debiera poder delegar (no, las elecciones no). Pero también se necesita, y con urgencia, que los sistemas de votaciones sean capaces de operar sin “problemas de nube”, una buena granja de servidores debiera resolver sin peligro un ataque de denegación de servicio.

Habrá que ver como se dan las cosas durante el 2019.