i Columna Tecnológica: Una vez más, votación electrónica...

Una vez más, votación electrónica...

Columna Tecnológica por José Miguel Santibáñez

Ya es conocida la situación vivida en el partido Ciudadano, y sus múltiples problemas asociados a la votación electrónica. Si le falta contexto, dos hilos de tuiter pueden ayudar a esclarecer la historia (se deja constancia que si bien incluye muchas opinones propias del autor de esos hilos, gran cantidad de tuiteros la han validado: Primera Parte y Segunda Parte).

¿Qué fue lo que falló? Muchos responderán: simple, usaron votación electrónica. (Si leyó los hilos de Twitter agregarán: Y no han visto/entendido Blade Runner)

Pero, aunque algo de eso hay, creo conveniente hacer un poco más de análisis y ayudar a mejorar el entendimiento del problema y sus posibles soluciones.

Lo fundamental, es tener presente que, independientemente de la forma en que se implemente, el principio básico de la votación es tener un registro de la opinión, sobre un tema específico, de cada uno de los que sean definidos como opinantes. ¿por qué tanto eufemismo? En rigor, nada obliga a “una persona, un voto”, “voto secreto” u otras definiciones parecidas. Para muestra, el botón de la elección presidencial de USA, donde cada persona es un voto en la elección de “grandes electores” pero cada “gran elector” tiene un voto ponderado (en unos casos uno, en otros más) por lo que se habla de la cifra mágica de “270 votos”.

Hay múltiples variaciones de los sistemas de votación, pero en casi todos se considera importante que:

  • solo voten aquellos habilitados para votar (que no haya votos falsos)

  • todos los habilitados para votar puedan hacerlo

  • ningún votante sea coaccionado

Para la primera condición, se establecen los padrones electorales, que definen quienes están habilitados (y si alguien pierde esa habilitación, se indica la razón de ello). Efecto secundario, es el establecimiento de “mesas” (que corresponden a agrupaciones de votantes a los que se les indica donde votar) y la presencia de testigos de fe (los vocales de mesa) que validan que la persona está autorizada a votar en esa mesa.

Para la segunda condición, se considera importante la “inscripción automática en el padrón electoral” (así, nadie puede ser impedido de votar, por haberle impedido inscribirse a tiempo). Forma parte de esta condición, la existencia de “apoderados de listas” que validan que la mesa (los vocales) no impidan el voto de alguien autorizado

Y para la tercera condición, se ha considerado que el secreto del voto (que no puede ser levantado ni siquiera por el votante) es la mejor opción. En este punto, es importante que los votos sean “iguales” y “carentes de marcas” y que, al momento de contabilizar los votos, se confirmen esas condiciones (o se objeten los votos, los que pueden llegar a ser anulados).

El sistema electoral tradicional que tenemos en Chile, garantiza bastante bien esas condiciones, pero hay un algunos puntos en discusión.

  • No todos los autorizados a votar pueden hacerlo, pues -y sobre todo en el mundo globalizado- muchos están a demasiada distancia del lugar de votación.

  • La definición del padrón electoral. Hoy, situación que resuelven en conjunto el SERVEL con el Registro Civil, pero donde se han detectado algunas falencias (votantes fallecidos, errores en la militancia política, domicilios mal definidos)

  • El sistema tiene un alto costo de implementación: la impresión de los votos, la asignación de distintos funcionarios a actividades asociadas al proceso de votación, los pagos a los vocales de mesa, el costo productivo de un día feriado, etc.

Para los promotores de la votación electrónica, resolver esos puntos con sistemas on-line, no sólo significaría un importante ahorro, sino que además facilitaría que se hicieran muchas más consultas a la ciudadanía (por ejemplo, plebiscito sobre la ley aborto en tres causales). Se propone también que es posible realizar elecciones más complejas (por ejemplo, preguntar por cada causal independientemente) y acelerar el conteo de los resultados. En parte, el sistema de votación interno del congreso (aunque allí no corre el voto secreto) demuestra que sería posible realizarlo.

Y sus detractores, muestran con hechos bien conocidos (en particular esta (e)lección en ciudadanos) que el proceso es mucho menos seguro que el proceso tradicional. Al menos por ahora.

No veo una solución a corto plazo. Menos, bajo la premisa de que se pueda votar por Internet (lo que daría mejor cobertura a los votantes) Pero creo que hay un aspecto donde se puede aprovechar adecuadamente la tecnología digital: el padrón electoral y la información de militancia (lo primero se puede consultar en Servel, pero lo segundo requiere de trámite en oficinas o por correo según Consulta Militancia). En mi opinión, se podría utilizar la tecnología blockchain cerrada (es decir, en la que los que ingresan y mantienen información son pocos y conocidos) para mejorar el proceso.